10.12.12

Entre los escombros de Europa surge la luz de la solución

Estamos entre los escombros de una Europa débil y que no sabe bien hacia donde va. Nadie con seriedad sería capaz hoy de decirnos si caminamos hacia una integración mayor o hacia una disolución ordenada. O no reordenada sino explosionada.

Ya sola faltaba Berlusconi queriendo salir en los papeles con sus pieles estiradas, metiendo miedo a los italianos. Es cierto que Monti es más alemán que italiano, algo similar a lo que le sucede a Mariano; pero entre un Monti y un Berlusconi no hay color y las primas de riesgo de hoy lo avisan con calma tensa.
No hay que hacer caso a las primas de riesgo ni a la bolsa, pues ya nos estamos acostumbrando a que viene el lobo, y el lobo real es el desempleo y eso no se mide en los parquet de subastas.
Recuerdo todavía cuando se nos decía que el año 2011 iba a ser mucho mejor, que el 2012 iba a ser la leche y que el 2013 será el principio de la luz. Que viene, que viene; pero nunca llega el final feliz. Mi gran duda es si sabremos vivir con la normalidad del empleo y del dinero nuevo, una vez que ya hayamos olvidado la crisis puñetera, allá por el año 2050. Igual nos hemos ido acostumbrando poco a poco a ser pobres, e incluso nos gusta un huevo.

Y ahora viene la solución, que la hay por obligada decisión de la crisis.
Estamos descubriendo que consumir menos es posible, que incluso a veces es más inteligente, que es mejor pues nos ofrece reencontrarnos con viejos placeres. Y estamos volviendo a encontrarle gusto en salir al parque, en besarnos, en hacer el amor en la ducha, en comer patatas asadas con salsa casera, en beber vino a granel de tu pueblo. Poco a poco vamos caminando hacia la verdad. Nos volverá a encantar una puesta de sol, un respirar el aire de la madrugada, leer aquel libro viejo que nos regalaron en el año 1986 y en el silencio de los teléfonos móviles fuera de cobertura.
Esta crisis va a ser buenísima para la salud. Eso si, siempre que no te entre la depresión por no tener empleo, no te echen de tu casa y el empleo lo puedas cuidar con mimo. Y también ayuda que no leas las noticias, no te enteres de cómo está la educación y la sanidad pública y estés seguro que todo el mundo es bueno, o a ti que te importa como es, pues ni te afecta.

Nota.: La viñeta maravillosa es de El Roto, publicada en El País de hoy.

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