Los ERTE no son la panacea que sirve para todo


Nos están queriendo convencer que los ERTE son “la solución” al problema económico y laboral ante la crisis de la pandemia, y siendo cierto que suponen —sobre todo en marzo y abril— una solución clara a tener que cerrar empresas y despedir trabajadores, estos mismos mecanismos de intervención en la economía productiva no sirven eternamente en el tiempo, y hay que empezar a buscar otros, a modificar los sistemas por los que la propia economía productiva es capaz de regenerarse.

Se puede decir que es una manera de ayudar a quien se va a quedar sin trabajo, pero para eso ya está el Seguro de Desempleo y las posibles modificaciones para adaptarlo a cada situación

Pero es que teniendo que gastar el Estado entre ERTE o Desempleo, en algún momento más pronto que tarde tendrá que optar por el sistema que sirve para normalizar el mercado productivo, sin tener que mantener en la UVI empresas fallidas, sistemas productivos que hay que revaluar.

Un ERTE tiene para el trabajador dos condicionantes negativos y uno y medio positivo. 

Es negativo pues no es posible buscar un trabajo nuevo y a veces lo que se cobra puede ser menos o incluso bastante menos que en el desempleo. 

La ventaja es que no consumes desempleo y se contempla de otra manera para las jubilaciones del futuro. 

Pero el problema principal del ERTE sin fecha de caducidad es que no permite asumir la situación de crisis para que ella sola se vaya asentando hacia una nueva realidad económica, laboral y social.