Las piedras que sujetaban las duras historias


Revolví las grandes piedras con la mirada en busca de un pequeño vestigio de sus pasos, sabiendo que hace cientos de años las habían sujetado entre sus manos para darles sentido y uso. Hoy cobijaban un desecho de colchón vacío y helado que pocas horas antes habían sujetado un pensamiento roto y abandonado. Ni aquellos hombres de los siglos pudieron sospechar que las cimentaciones de la defensa contra la invasión, servirían para cobijar a un sin vida; ni el sin techo, que su pared de piedra era un trozo de la historia escondida. Ni a unos ni al otro les llegó a importar nunca que yo mirara las piedras en busca del mejor encuadre. ¿Qué hago yo aquí?, sospeché mientras huía con la pena intacta.