El Circo del Capitolio en los EEUU tendrá un precio muy elevado


Tal vez tras conocer los últimos acontecimientos sucedidos en los EEUU con el asalto al Capitolio arengados por su propio Presidente, uno debe reflexionar todavía más sobre el momento actual de unos años en los que vamos abandonando la política en manos de unos incapaces, por simple desafección del resto que insultamos en vez de trabajar, para alimentar la idea fácil de que el futuro diferente ya está aquí aunque no lo queramos ver.

Las situaciones de las personas, incluso en los EEUU, puedan ser las protagonistas a poco que los dirigentes no sepan qué poder tienen en las manos, y que no es solo el de apretar o no el botón nuclear. Si nos conformamos con tener a los más tontos como políticos, a costa de degradar entre todos la función pública  —por acción o por silencios— , de empobrecer el trabajo de la política a costa de insultarla, nos encontraremos cada día con más facilidades para que las personas equivocadas que no tienen futuro, quieran construir el suyo propio a costa del de todos los demás.

El ejemplo que hemos visto en los EEUU (no es solo una ciudad) es contagioso. 

Pero además de ser predecible y peligroso es perfectamente diagnosticado con tiempo. ¿Es esto lo que queremos? 

¿Creemos que en otros países la situación se salda con unas fotos delante de los cuadros del Capitolio y con poner los pies encima de la mesa de la Presidenta? 

¿Nos parecen muchos cuatro personas muertas, y que pasaban por allí en el peor momento, o en otros países las tendencias son de más sangre y elegida por listas?