Nos toca reconstruir, replantearnos el futuro. Pero solo si queremos


Unas campanadas de Fin de Año en una Puerta del Sol de Madrid sin personas de fiesta, solo con policías y personal de seguridad, es el ejemplo mas claro de que parte del mundo viejo se nos ha escapado sin saberlo retener y además sin valorarlo en su justa medida. Nos creíamos capaces de seguir abusando de todo pues todo nos pertenecía para siempre. Y nos han dado en todo el morro. Nada es seguro, sobre todo si no intentamos cuidarlo para que lo sea lo más posible.

Nos toca reconstruir, replantearnos el futuro, reescribir el pasado para valorar lo que realmente tiene una importancia suficiente como para defenderlo por encima de todo, y asumir que nos hemos equivocado —TODOS— excesivamente. 

Es lógico y normal que sean muy pocos los que aprendan de esta pandemia, pero lo importante es que los que entiendan (o entendamos) que esto nos tiene que modificar nuestra forma de actuar, sean suficientes como para ir pensando ya en otro tipo de sociedad, de seguridad, de trato con el Planeta. Los Servicios esenciales deben ser puestos en valor no solo cuando hay pandemias, y para ello debemos entender de otra manera qué es la vida que nos debemos entregar nosotros mismos, para que sea sostenible.