Se puede seguir pidiendo aumento de sueldo. Aunque estemos en crisis

Hablar hoy en día de aumentos salariales puede parecer una tontería, es decir, el miedo a perder el puesto de trabajo y a creer que la crisis lo han inundado todo, nos ha congelado nuestras posibilidades de ascenso y promoción. Pero lo cierto es que todavía existen empresas en donde la crisis no ha afectado y situaciones personales dentro de las compañías en la que SI es posible solicitar un aumento de salario.

Si tu empresa funciona bien, digan lo que digan, si te han entregado nuevas responsabilidades, si en tu equipo de trabajo ha fallado alguna persona y hay un reparto de funciones nuevo, si se ha ampliado los servicios de la empresa y tú has recogido alguna gestión nueva, puede ser un buen momento para replantearse si es conveniente o no, solicitar un aumento de sueldo.

Siempre con mucho tacto, con un análisis previo por tu parte, de si es el momento, si es interesante plantear esa opción de forma directa o indirecta.

Debes analizar tu capacidad profesional, tus conocimientos y el papel dentro de tu empresa en relación a la totalidad y al equipo que te rodea. Debes analizar la función de tu puesto de trabajo en cuanto a capacidad de respuesta y en la dificultad para ser cubierto si algo falla. Estudiar si tu sueldo está en línea con el que se paga por tu responsabilidad. Analizar la evolución de la empresa, que se nota aunque se diga lo contrario o lo difícil que es encontrar a profesionales de tu calificación o profesionalidad. Analizar la competencia de tu misma empresa dentro del mismo sector y saber en qué situación están ellos, si están ampliando plantilla (yo es imposible, sé optimista) o si están en recesión, si han realizado nuevas inversiones y si las tiene previsto hacer tu empresa.


Piensa que si pides aumento de sueldo, el empleador percibirá dos cosas. Que te estás quejando del sueldo. Y que tú te estás valorando más de lo que él mismo se creía. Es un arma de doble juego, pero si él no te quiere perder, tendrá que buscar una respuesta.

Para defender tu posición tienes varias herramientas. La información es la mejor. ¿En qué posición económica está tu sueldo dentro de la empresa? ¿y con respecto a la competencia? ¿y con puestos de trabajos similares pero de responsabilidad igual o inferior?

Nunca digas lo que quieres ganar, es un truco muy fácil para el jefe, muy sencillo de emplear por quien recibe la petición. Tú no te vendas directamente, deja que sean ellos los que valoren tu trabajo. Simplemente responde que estás encantado de asumir nuevas responsabilidades y que el sueldo lo deben fijar ellos con arreglo a lo que esperan de ti, de tus trabajos, de tus funciones.

Recuerda que aunque estés tratando con el Jefe de RRHH, quien concede los aumentos es el “Gran Jefe”, tal vez previo informe de RRHH. La obligación de RRHH es decirte que no sin más. Pero también es la de trasladar al “Gran Jefe” tu petición, por si tú sales por peteneras y les das el gran susto. El NO de RRHH es siempre un no con matices. No cierres la puerta ante su NO, simplemente dile que lo reestudie pues piensas que es beneficioso para todas las partes. 

Si los sueldos son inamovibles para no descompensar las plantillas en periodos de crisis, de turbulencias, hay otras alternativas. Un seguro de salud, un coche de empresa, una mejor posición en el despacho, una vacaciones o jornada de más calidad, un aumento de responsabilidades que pueden llevar al aumento tras unos meses.

Y nunca intentes contactar con una empresa de la competencia para saber qué sueldos te pueden ofrecer, si tienes o no posibilidades de entrar en su empresa, excepto que realmente quieras cambiar de empresa. Entre sectores afines, aunque se odien las empresa, las relaciones para tener contactos en estos casos son muy amplias y todo se termina sabiendo.