¡No somos “salvajaus”! aunque nos conducen a ello


—¡No somos “salvajaus”!
Era un grito de dos personas de etnia gitana ante un desahucio de su vivienda. Otra indignación más de las que llevamos…?, muchas más de las soportables. 

Da la sensación de que las injusticias se van apoderando de nuestras formas de vivir, de lo que ya considerábamos habitual en nuestras formas de vida. 

Los hijos era de la familia. La vivienda era insustituible para ser normales. El trabajo era un derecho. Si acudías a la justicia la mitad de la veces te amparaba. Las leyes eran conocidas y fijas.

Hoy parecemos más salvajes que hace un año, nos tratan como seres más salvajes. Parece que ya no necesitamos ni trabajo, ni vivienda, ni leyes fijas ni incluso hijos con garantías.

La familia lo gritaba: “parecemos salvajaus” pero lo podríamos repetir todos nosotros. Somos más salvajes por que nos llevan a ser más salvajes.