Primer Gobierno de Juan Carlos I, de 1975

El primer gobierno del Rey Juan Carlos I es un ejemplo claro de lo que esperaba del nuevo Rey el bunker franquista, de la poca talla como líder presuntamente democrático de un Carlos Arias Navarro que quiso continuar el franquismo sin Franco, y del peso cada vez mayor de aquellos políticos que desde dentro del propio Gobierno vieron que otro tiempo había empezado y que nada de lo viejo tenía sustento. Había que quitarse con rapidez las camisas azules y abrazar las chaquetas modernas que venían desde los EEUU, con el libro de instrucciones.

Así que aquel intento por continuar el franquismo sin careta, desde el reinado de Juan Carlos I duró siete meses, pues por una parte Torcuato Fernández Miranda y por otra el propio Juan Carlos, vieron con claridad que era construir sin romper, o todo se hundiría más pronto que tarde pillando entre los escombros a todo lo que sonara a viejo, incluso a anterior.

Arias Navarro es de los que se creyeron totalmente que Juan Carlos I no tenía talla para liderar España. De los que pensaban que España podría ser una República militar o tecnócrata con un Rey de porcelana para decorar. Y que con abrir más su famoso “Espíritu del 12 de febrero” ya servía para contentar a los poco organizados frentes democráticos existentes en España por aquellas fechas.

Pero hubo dos hechos que aceleraron el despido procedente y urgente de Carlos Arias Navarro. Muy diferentes aunque en ambos hubo muertos o asesinados, pero que indicaban claramente que Arias Navarro no se enteraba de nada.

Por una parte los dos muertos en Montejurra entre carlistas. —Cuidado —se pudieron decir en Zarzuela—, que los carlistas parecen estar a la que cae y pueden joder la marrana de esta débil monarquía borbónica.

Y por otra y mucho más dramática el asesinato o matanza en Vitoria donde la policía disparó con armas de fuego contra una asamblea de trabajadores reunidos en la Iglesia de San Francisco donde había reunidos unos 4.000 trabajadores para hablar de sus derechos y de las dos jornadas de huelga general que habían realizado, y donde se terminó con cinco asesinados directos y más de 150 heridos en un acto que nunca fue investigado ni juzgado, pasándose entre diversos juzgados civiles y militares hasta que prescribió. 




El párroco prohibió la entrada de la policía, apelando al Concordato, pero esta empezó por llenar la iglesia de gases lacrimógenos y por disparar con sus armas después contra los trabajadores que salían asfixiados. Fue el ejemplo más palpable de que no se iba a permitir ni un movimiento social diferente al que ya estuviera diseñado y planificado. En la semana siguiente, en diversas manifestaciones en diferentes ciudades, mataron a otros dos jóvenes que acudieron a manifestarse contra la violencia policial. Aquello sin duda, no era diferente al franquismo más duro.

Se sabe que en el asalto a Vitoria se llegaron a emplear más de 1.000 balas aquella tarde. Y se sospecha que fue un ataque bien premeditado desde algunos mandos políticos, para parar en seco el aumento de la conflictividad laboral de aquellas semanas. Existen grabaciones de sonido muy claras de lo acontecido, logradas desde la emisora de la policía de aquella tarde.

En la siguiente entrada os dejaré la composición del Primer Gobierno de Juan Carlos I, el que estaba gobernando en esos momentos trágicos de Vitoria, para entender mejor qué intenciones democráticas verdaderas tenia el inicio de la Transición en España.