Transición en la educación, con sombras y luces

Con la llegada de la democracia hubo una serie de constantes que la izquierda admitió como cambios fundamentales para que socialmente tuviera sentido el cambio hacia una democracia occidental efectiva. Uno de ellos fue que la enseñanza sobre todo la básica, debía limpiarse de ideología y religiosidad. No era posible proclamar que se quería una enseñanza laica, pero sí que se quería potenciar la educación pública, sobre todo creando maestros jóvenes con las ideas democráticas en sus venas. Y restar poder a la escuela de pago, la hoy llamada concertada, para que no dominara la enseñanza de los niños.


Muchas de aquellas ideas no se han logrado. España sigue siendo un enorme negocio religioso donde la enseñanza es un gran activo en sus cuentas de resultados. El ministro José María Maravall lo intentó entre 1982 y 1988, con algunos éxitos y soportando algunos fracasos que supo explicar sin convencer. Aunque fue sin duda un gran ministro de Educación.


Maravall edificó la Ley Orgánica del Derecho a la Educación (LODE) y centró sus años de mandato en construir un sistema educativo que garantizara la igualdad de oportunidades, má que en desmantelar el que ya había. Puso condiciones no siempre cumplidas a las subvenciones públicas a centros privados y construyó un sistema  de atención preferente a niños con necesidades educativas especiales.


Esta pegatina del año 1976 es del sindicato CNT de la enseñanza y nos dice una frase muy sencilla y clara.

“Ayúdame pero no me manipules”