La cara de Pedro Sánchez fue un poema negro

En la rueda de prensa de Pedro Sánchez, posterior a su reunión con Felipe VI, habló mucho más de lo que habló. Quiso transmitir mucho más de lo que dijo con la boca. No sé si desencuentros o decisiones mascadas. Y la hemeroteca está para revisarla. ¿Qué pudieron hablar Felipe VI y el líder del PSOE, para que este saliera crispado, perdido, apático, molesto?

Todavía no se había visto Felipe VI con el líder del Partido Popular, pero sin duda lo acontecido con Pedro Sánchez no les transmitió a este buenas vibraciones. Está prohibido “borbonear” y casi nombrarlo. Pero hay muchas formas de influir, de medrar, de abrir o cerrar caminos. Muchas maneras de lograr caras y culos.


Muy pocas personas conocen en estos momentos el fondo de la cuestión del nuevo gobierno en España, pero estoy seguro que ahora toca edificar las formas, para que se sustente ese fondo ya pactado y negociado. O impuesto. La sociedad también importamos, sobre todo para dejarnos convencer de que se va a realizar lo único posible. Lo mejor para cada uno de nosotros. Y creo además que viendo las alforjas de este viaje, cualquier cosa sirve, pues los mimbres son muy malos. Sólo falta crear las formas para que resulte creíble y simpático.

No hay alternativa mental, no hay arrestos, no hay fuerzas, no hay visión de futuro. No hay ni equipos válidos en algunas formaciones, pues entre todos se han ido dedicando a ser trilladas para joder al contrario. El trabajo para levantar la mies será tremendo.