Las guerras se fabrican según diseño y petición

Las guerras se fabrican, no salen de la casualidad del telediario ni de las ganas de la sociedad por matarse, se diseñan sobre un papel y se admiten comentarios mientras se analizan como ganarle en muertos al contrario.
—Yo mataría un poco más —-dice el coronel que no tiene quien le quiera, mientras mira él a todos por encima de sus tres estrellas.
—Yo en cambio metería un cañón cada dos tanques —dice el artillero queriendo demostrar ganas de entender.

Las guerras siempre se pierden, incluso los que las ganan, por eso Europa me produce tristeza, porque estamos perdiendo. Pero como hemos quedado antes que las guerras se fabrican..., ¿quien las fabrica?

Esa es la pregunta, claro. Alguien las disfruta, las dibuja sobre un papel, les saca las cuentas a la guerra. Que esa es otra, una guerra sale cara. Incluso aunque al final no la empieces. Antes hay que ser rico si quieres comenzar una guerra, tú mismo y aquí te doy la pista. O eres rico antes, o ni se te ocurra diseñar una guerra pues se te reirán.


Lo de Turquía me parece lo mismo que lo de Niza o Bruselas. Parecen otras cosas pero son lo mismo. En mis tiempos de niño, cuando las madres se olían líos, ellas que eran muy responsables y se imaginaban lo peor, bajaban a comprar garbanzos y patatas por si acaso, pues nuestra guerra estaba muy cerca. Ahora en este siglo XXI raro, tengo dudas ¿bajaremos al super a cargarnos de salmón ahumado y ginebra inglesa por si viene la revolución y nos dejan secos? ¿a alguien se le ocurrirá bajar a comprar judías secas?

Mi primera guerra fue la del Vietnam que tardé muchos años en entenderla. No había tele en mi casa y me parecía como de otro planeta. Se mezclaba selva, niñas quemadas y americanos superpreparados para matar.
—¿De verdad están perdiendo los americanos? —me preguntaba incrédulo siendo un crío— pero si en las películas ganan siempre y en el Vietnam van todos los malos con ropas rotas y son pequeñajos?

Eso mismo se debían de preguntar los americanos y todavía no han sabido responderse. Por eso ahora matan dibujando en un papel las guerras. Y los gastos los reparten entre todos, a ser posible entre los más tontos.