Cambios en el hábito de consumo derivados de la crisis económica

Debo hacer una entrada sobre el cambio en los hábitos de consumo derivados de la crisis, alentado por una noticia de hace unas semanas en donde se daba cuenta del aumento de consumo de alcohol, cuando The Economist publica esta preciosa tabla, aunque claro, nos indica os cambios acontecidos en EEUU. Si bien podemos imaginar qué no van a variar substancialmente a nosotros.

El caso del consumo de alcohol es curioso porque había estudios que decían que bajaba (claro, con la crisis hay menos renta, por lo que se consume menos), sin embargo está larga crisis está incidiendo (desgraciadamente) en aspectos muy negativos como es el aumento de los suicidios, el aumento de la pobreza y el aumento de hábitos menos “saludables” como es el alcoholismo. Podemos hablar de cambio en los patrones o hábitos de consumo cuando cambia la proporción de lo que se consume.

Aquí la tabla:
 
Y vaya por donde, que en los EEUU sí que baja el consumo de alcohol. No entraré en esas vicisitudes porque habría que estudiar elementos más sociales.
Primero hay que decir que la comparación está hecha entre 2007 y 2010. En donde el consumo real bajó un 8%. Esto incide por ejemplo en la educación que vemos que cayó más o menos un 3%. Lo cual quiere decir que aunque se consumió menos (probablemente porque la elasticidad renta es mucho mayor que aquí en España dado que es más caro estudiar), la bajada es menor que la media, por lo que aumentó el porcentaje de consumo en educación (sobre el total).

Las mayores bajadas de consumo las ocupan el tabaco (eso sí que es un logro, y esperemos que no haya recaída) ocasionado por un aumento en el precio de la nicotina, vehículos (una de las industrias más afectadas, se compran menos y se mantienen por más tiempo los que tenemos, de ahí que aumente el gasto en reparaciones), bienes del hogar, gasolina (supongo que parte se podrá asociar a una menor compra de coches y a un menor uso de los coches, sustituyéndolos por el transporte público. Salir a comer de restaurantes, como bien o servicio de lujo (ahora me entra la duda) que es también reduce su consumo.

En cuanto al hábito alimenticio, destaca el aumento en el consumo de vegetales y la disminución de los productos azucarados.
No he querido sacar muchas conclusiones porque más allá de las obvias (aumento en la proporción de alimentos básicos, y reducción de bienes y servicios más caros y menos necesarios), sin estar allí y ver su modelo de consumo inicial tampoco puedo decir mucho sin riesgo a equivocarme. Que la curiosidad sacie nuestra sed.