Premio Nobel de Economia 2011 a las espectativas racionales

Los premios Nobel son eso, simplemente un premio. Pero son algo más que eso, ya que entre todos asumimos que son premios con sentido lógico, que destacan el trabajo de unos sobre el de muchos otros, que guían sobre la razón y el camino correcto. En Economía esto no es así. Se ha dado el caso —conocido ya por muchos por lo curioso que es—, de dar el premio Nobel de Economía a dos personas diferentes por decir exactamente lo contrario (en diferentes años). Sin embargo, hay algo en lo que si han incidido los Premios Nobel. No tanto en decir cuales son los trabajos más prácticos, si no los que más han influido.

Este año 2011 ha sido concedido el Premio Nobel de Economía a Thomas Sargent y a Christopher Sims, por fundamentar la macroeconomía más moderna. La misma macroeconomía que muchos consideramos como una edad “oscura” en la que el camino recorrido ha sido amplio, importante y potente, pero que ha sido un desvió, más que un acercamiento a la realidad.


Uno de los temas centrales podría ser el de las “expectativas racionales”. Prácticamente no hay modelo macroeconómico moderno que o incluya expectativas racionales. Por lo que, ¿Estoy de acuerdo con el premio? Sí, y mucho. No se puede obviar a quien ha sido el padre de la ciencia actual. ¿Estoy de acuerdo con las expectativas racionales? No.

No solo se trata de las expectativas, si no de la fundamentación microeconómica que ya es obligatoria para fundamentar las ecuaciones macroeconómicas. Digamos que una vez que la macroeconomía empezaba a ser latosa y con poca evidencia empírica, se intento estructurar mezclándola con una base matemática de microeconomía. Esto es, centrándose mucho en la toma de decisiones de los agentes.
Como tratan la información los agentes es, por tanto, algo crucial.

Las expectativas racionales son, por decirlo a grosso modo, como decir que lo que va a esperar la gente es lo que, de hecho, va a suceder a priori. Dicho de otra forma, la gente, si se equivoca, no lo hace de forma sistemática (es decir, no existe en la economía un procedimiento que haga que la gente se vaya a equivocar), sino que los errores son aleatorios.
Esto es, para mi obvio, incluso falso.

Sería verdad si:

1º: La gente entiende como se comporta el sistema económico. Muchos modelos asumen y modelizan a los consumidores y agentes económicos como robots capaces de conocer las funciones de comportamiento de la economía (¡son más listo que los propios economistas!). El pensar que todo el mundo es racional no implica (aunque así lo quieran hacer ver), que conozcan una ciencia basada en la racionalidad. Lo cierto es que poca gente entiendo incluso lo más básico de la economía. Y es una pena, pero es así.

2º: La gente tiene toda la información. No solo se ha de conocer como funciona el sistema, sino saber qué hay detrás en el momento de conformar las expectativas. Se está obviando todo tipo de información asimétrica, la cual hace muchas veces que, siendo unos agentes los que tienen más información que otros, los que se aprovechen de estos últimos, haciendo que tomen decisiones que realmente son “erróneas” desde un punto de vista racional.

3º: Los agentes optimizaran. La gente también debe utilizar bien la información. Pero muchas veces no solo no conocen el sistema económico, sino que no saben como interactuar con el.

Las expectativas racionales igualan a los consumidores a verdaderos economistas. Y no sé si es que los economistas creen realmente que (por el principio de comprensión) es lo mismo que unos piensen como otros a que todos piensen como uno, o si pro el contrario, prefieren otorgar un poder y una forma de pensar errónea a unos agentes para inducir teóricamente hacía unas políticas de neutralidad y libre mercado. Aun así, repito, merecido premio.