Cuadro natural de bragas y calzoncillos


A veces la gracia de algo sencillo está en el punto de vista. Era una vendedora de bragas y calzoncillos, de ropa interior vista desde las ramas. Resultaba desde la distancia una imagen plana, casi como un pequeño cuadro enmarcado en el rojo de la mesa. Un cuadro casi cubista en donde el blanco y el negro peleaban con los tonos carne y algunos atrevidos rojos. Incluso las baldosas de la acera servían para dotar de más artificialidad a todo el conjunto, incluido el vendedor que llamaba por teléfono.