Aglomeración urbana en la geografía económica

El estudio de la formación y evolución de las ciudades entra dentro de la economía urbana, vecina no muy lejana de la geografía económica, pues da cuenta de la generación teórica de un hecho económico estrechamente relacionado con el espacio.

¿Por qué existen las ciudades?
Lo cierto es que la historia tiene mucho que contar cuando nos disponemos a estudiar casos concretos. No sería lógico pensar que un conjunto de personas considerablemente alejadas decidieron, un día, crear una ciudad por la simple casuística de los beneficios derivados de la misma. Pero una vez que nos ponemos a estudiar la verdadera naturaleza de las ciudades, podemos entender no porqué existe tal ciudad en tal punto en concreto, sino, más allá, ¿por qué existen las ciudades?.
Hay tres razones fundamentales que dan su explicación, tres fuerzas que dan cuenta de la aglomeración en el espacio de las actividad económicas , propuestas por Marshal y ampliadas y completadas por los trabajos posteriores: Sharing (compartir), matching (emparejar) y learning (aprender).

Sharing.
La primera fuerza de aglomeración se deriva de las ganancias obtenidas al compartir un mismo espacio para las actividades económicas.
Compartir bienes públicos, entre los que entraría, (y aquí salto a la piscina yo solo), la defensa que provee un castillo, recursos naturales sujetos a un lugar específico (gestión de los mismos), menor coste por persona de bienes no rivales…

Obviamente los rendimientos crecientes son la clave para explicar que una mayor concentración de trabajadores en un mismo lugar implica un mayor desarrollo económico. Pero no podemos caer en la tentación de explicar la aglomeración económica a partir de las economías de aglomeración (pues es una obvia obviedad). La micro fundamentación de estos rendimientos crecientes puede dar algunas pistas sobre qué es lo que los genera.
Smith trató las ganancias por una mayor especialización, la cual podrá tener una mayor relevancia cuanta más gente haya y, por tanto, más se pueda especializar primero por sectores y luego por tareas.
La presencia de heterogeneidad y el gusto por la misma es también una fuente de rendimientos crecientes, tanto en la producción de bienes directos como intermedios.
Por ultimo, compartir riesgos (en forma de seguros), hace que una sociedad más bien diluida o desestructurada esté menos protegida que una que sabe crear redes de protección social y empresarial, para lo cual es necesaria una mínima gestión, mucho más eficiente cuanto más próximos estén los agentes.

Matching.
Quizás este sea el más sencillo de entender. El más intuitivo. Cuanta más gente haya reunida, las relaciones comerciales serán más eficientes, pues hay más oportunidades de que los intercambios se hagan entre pares que optimicen el beneficio.
El ejemplo más básico es el propio mercado. Desde la antigüedad los mercaderes se reúnen en plazas o puntos de encuentro, ya sea en el lejano oriente o en las lonjas más modernas, ¿por qué? Por es que mucho más factible que compradores y vendedores se reúnan todos en un sitio, favoreciendo la búsqueda y el encuentro de lo que anteriormente podría ser el trueque, y hoy la optimización de la compra efectuada.
Aunque la unión de varios vendedores incluye fuerzas diversas de competencia, cuanto más diferenciado esté el producto mayores serán los beneficios de la aglomeración, (piensen como el “rastro” se suele celebra en un único sitio, vendedores de sellos,coleccionistas)…
No solo el mercado de bienes se beneficia de la aglomeración en los puntos de venta. Se puede demostrar fácilmente mediante probabilidades que el aumento de personas y empresas en una determinada localidad aumenta la probabilidad de encontrar un puesto de trabajo idóneo a tus cualidades. No es lo mismo ser dos personas y tener dos puestos de trabajo (cada uno de ellos con sus peculiaridades) que cien personas y cien puestos de trabajo. Hay menos fricción, y el resultado es mejor. Aunque aumenten los costes de búsqueda y eso implique y genere otras fuerzas que pueden forzar los salarios al alza, pero esa es otra historia.

Learning.
Al aprendizaje se le suele dar menos importancia, aunque pueda ser uno de las fuerzas más poderosas de aglomeración.
Hay que diferenciar entre tres procesos, la generación, la difusión y la acumulación.
En la generación está el alma de las universidades, bibliotecas, centros de reunión y encuentro entre diferentes personas, capaces de enriquecerse con la exposición y la obtención de aprendizaje. Si bien antiguamente alguien podía basar sus estudios en la lectura de los libros y tratados que culminaban o recopilaban toda una ciencia o creencia de manos de auténticos genios, hoy en día, el aprendizaje necesita heterogeneidad, libertad, creatividad. El súmmum de este hecho en su niel más pequeño es la realización de “brain-storming”, como método de generación de ideas entre diferentes grupos de personas.
Cuanto más aglomerada este la población, los procesos de difusión serán aun mayores. Desde el propio aprendizaje (que no es más que difusión desde los que saben hasta los que están aprendiendo) de las universidades, hasta el boca a boca o la propagación de rumores.
Las empresas también pueden beneficiarse al aprender y mejorar su proceso productivo a partir de lo que hagan sus rivales, lo cual fuerza a la industrialización especializada, aunque también puede retrasar los procesos de inversión en espera de una mayor eficiencia.
En cuanto a la acumulación, tengo mis reservas. Es obvio que el aprendizaje se puede acumular, pero en tanto en cuento la comunicación y el transporte de información sea, hoy en día, relativamente barato, no creo que pueda ser una fuerza aun más poderosa para la aglomeración.

Fundamentos interdependientes
Creo que es obvio que todas estas fuerzas se entrelazan entre si. Eso dificulta mucho explicar empíricamente qué porcentaje de aglomeración se debe a tal o cual factor, pero si explica muy bien, a grandes rasgos, cuales son los factores económicos que fundamentan la generación y crecimiento de las ciudades. Algunas de ellas basadas en antiguos emplazamientos de defensa, otras generadas alrededor de mercados o puertos, cada vez más importantes conforme la globalización del comercio (siglos atrás) fomentaba el crecimiento económico, y otras por ser el potencial artístico o científico que vieron nacer y crecer a algunos de los genios que hoy en día nos siguen asombrando, no solo por sus aportaciones a la historia, sino porque no eran hombres y mujeres solitarios. Smith de Hume, Marx de Saint-Simon, la historia nos vuelve a enseñar como el caos puede hacer avanzar nuestra historia y, quizás también, la de nuestras ciudades.